• Cuando la fuerza que se presume no alcanza para negociar el futuro…
En la opinión de J. Luis Ahuactzin
La política tiene una regla no escrita: nadie apuesta por el poder que se va; todos buscan acercarse al poder que viene.
Por eso la frase pronunciada durante la movilización del Sindicato 7 de Mayo no pasó desapercibida:
«Los gobiernos pasan, pero nosotros aquí seguiremos.»
No fue una consigna sindical. Fue un mensaje político «al mejor postor».
Y como todo mensaje político, este tenía destinatario.
A quince meses de concluir la administración estatal y a escasos meses de que Morena defina quién será el candidato que buscará suceder a la actual gobernadora, la dirigencia sindical de los burócratas parece haber comenzado una operación de reposicionamiento.
La lógica es sencilla: si el gobierno actual se encuentra en la recta final de su mandato, es momento de buscar interlocución con quienes aspiran a convertirse en el próximo centro del poder.
En otras palabras:
Viva el rey… muera el rey.
El problema es que toda negociación política tiene un requisito indispensable: demostrar valor.
Y ahí es donde aparece la principal interrogante que dejó la movilización del 17 de junio por la familia de los Erazo.
¿Qué fue exactamente lo que se puso sobre la mesa para negociar?
La dirigencia habló de una movilización de 30 mil personas; solo llegaron entre 5 y 6 mil.
La realidad observada durante la jornada mostró una asistencia significativamente menor.
Si la cifra real ronda entre los 5 y 6 mil asistentes, incluyendo trabajadores sindicalizados, familiares y acompañantes, la pregunta es inevitable:
¿Qué actor político estaría dispuesto a comprar como oro lo que en realidad parece carbón?
La elección que llevó a la actual gobernadora al poder se construyó con más de 312 mil votos.
Bajo esa referencia, una movilización de 5 o 6 mil personas representa apenas una fracción mínima del universo electoral que decidirá el futuro político de Tlaxcala.
Por eso el verdadero problema no es la diferencia entre las cifras anunciadas y las observadas.
El verdadero problema es la sobrevaluación de un activo político cuyo valor real parece estar siendo puesto a prueba.
La dirigencia sindical parece intentar vender la idea de que controla una estructura capaz de influir decisivamente en la próxima sucesión gubernamental.
Pero los futuros aspirantes al poder suelen ser implacables en sus cálculos:
- No compran discursos.
•Compran resultados.
•No compran promesas.
•Compran capacidad de movilización comprobable.
- … Y sobre todo, compran legitimidad.
Precisamente ahí se encuentra la principal debilidad de la operación política desplegada el pasado miércoles.
La movilización nació rodeada de inconformidades, amagos y sometimientos; hubo reclamos por presiones internas; hubo molestia por la obligación de registrar asistencia; hubo descontento por la exigencia de llevar acompañantes; hubo irritación por la prohibición de lanzar consignas críticas contra el gobierno.
Paradójicamente, una marcha convocada supuestamente para defender derechos laborales terminó desarrollándose sin protesta, sin exigencias y sin confrontación con el poder.
Más que una marcha sindical, pareció una exhibición de estructura. Y ni siquiera una particularmente exitosa.
La pregunta que hoy seguramente se hacen quienes aspiran a gobernar Tlaxcala no es si el Sindicato 7 de Mayo tiene capacidad de movilización.
La pregunta es mucho más simple:
¿Vale la pena pagar por algo que quizá no vale lo que dicen que vale?
Porque en política, como en los mercados, el precio de un activo depende de la confianza que genera.
Y cuando las cifras no coinciden con la realidad observable, la confianza comienza a erosionarse.
La frase de la dirigente sindical pudo haber sido un mensaje dirigido al gobierno que termina, pero también pudo haber sido una oferta dirigida al gobierno que viene.
La incógnita es si alguien estará dispuesto a comprarla porque una cosa es querer vender espejitos y otra muy distinta encontrar quién los compre.
TRASCENDIDOS
- ¿Será cierto que la Fiscal con apellido de automóvil del pasado, recientemente recibió su dictamen de Pensiones Civiles de Tlaxcala que la acredita como jubilada?




