•Ana Lilia no le teme a la inseguridad. Le teme a que la agarren diciendo que existe.
En la opinión de J. Luis Ahuactzin
Hay dos Tlaxcalas: La que te cuentan en el boletín con la IA y la que te toca vivir cuando sales a la calle.
Y hay dos tipos de ciudadanos: los que se encomiendan a Dios para que no los asalten… y los que se encomiendan a un guarura con mochilita como Ana Lilia.
Ana Lilia Rivera es de los segundos.
El medio «Tablero Político», le documentó la escena: mientras la ola de inseguridad revienta colonias, comercios y transporte, la senadora del metepantle prefiere no fijar postura sobre este suceso anormal.
No condena, no exige, no se solidariza. Prefirió blindarse. Literal.
Porque Ana Lilia no camina sola. La acompaña un tipo, 24/7, cargando una mochilita que todos saben qué trae adentro. No son papeles. No son gelish.
Es el miedo hecho pistola. El mismo miedo que ella dice que no existe en Tlaxcala.
Ahí está el doble discurso, en carne y tolete.
El gobierno estatal de MORENA, el mismo partido al que pertenece la experredista Ana Lilia, presume que Tlaxcala es de los estados más seguros. El federal saca pecho con “abrazos, no balazos”. Los datos oficiales dicen que todo va bien.
Entonces, senadora… ¿por qué tú sí necesitas guarura? Si la calle está en paz, guarde la mochilita.
Si la calle está de la tostada, dígalo. Pero no puede vivir en las dos Tlaxcalas al mismo tiempo: la del discurso y la del guardaespaldas.
Mientras doña Juanita se sube a la combi rezando que no se trepe la rata, mientras el don de la tienda baja la cortina a las 7 porque ya no es hora, mientras el chavo de la moto reparte comida esquivando asaltos… Ana Lilia camina tranquila.
¿Será que el plomo la cuida a ella?
El pueblo pone el pecho. Ella pone al guarura.
El pueblo pone el muerto. Ella pone la mochilita.
¿Así o más canongías?
Lo más cabrón no es que traiga escolta. Está en su derecho si se siente insegura. Lo cabrón es el silencio. No fija postura ante la inseguridad porque fijarla es aceptar que existe. Y si existe, se cae el teatrito desde la mañanera que “vamos bien”.
Prefiere que el guarura hable por ella. Que la mochilita sea su comunicado de prensa.
El mensaje es claro: “Yo sí me cuido. Ustedes rásquense con sus uñas”, así de simple.
Ana Lilia le debe una doble explicación a Tlaxcala. No de por qué trae escolta, sino porqué el pueblo no la tiene; acaso habrá tlaxcaltecas de primera y otros de segunda, como la chusma, lo populacho, el barrio.
Porque si la narrativa oficial es que estamos seguros, entonces lo de su guarura es una mentira…
Y si su guarura dice la verdad, entonces la narrativa oficial es una burla…
No se pueden las dos. O desmiente al gobierno o despide al de la mochilita.
Mientras tanto, la gente sigue saliendo a la calle sin escolta, sin arma, sin canongías. Con lo único que el gobierno les dio: suerte.
Y la suerte, senadora, no cabe en una mochilita.
P.D. Por eso no da declaraciones. Da guardaespaldas.
El pueblo sin pistola. Ella sin discurso.
Así el doble rasero.







