- Hay fotos que son un insulto a la memoria.
Por J. Luis Ahuactzin
La imagen de Minerva Hernández Ramos, exsenadora del PAN, excandidata a la gubernatura de Tlaxcala por el PRD, y por años la más férrea azotadora de Andrés Manuel López Obrador, ahora sentada en primera fila, aplaudiendo en los eventos de la experredista y neomorenista Ana Lilia Rivera.
Minerva no fue una crítica cualquiera al movimiento de López Obrador, fue la voz que desde el Senado llamó “absurda” la revocación de mandato que propuso con el fin de mantenerse en el poder a costa del pueblo.
La que cuestionó sus programas sociales, la que denostó a la 4T todos los días, la que hizo carrera golpeando al obradorismo.
Hoy, esa misma Minerva aparece cómoda, sonriente, en primera fila, en el templete de una morenista en desesperación por ser gobernadora, pese a sus bajos resultados como senadora y política.
La política, dicen, es el arte de tragar sapos. Pero hay niveles. Una cosa es dialogar con la oposición y otra es darle asiento VIP a quien te escupió en la cara durante seis años, pero más a los morenistas que han sido relegados por arribistas del PAN, PRI y el PRD.
Porque aquí la pregunta no es para Minerva. Ella ya sabemos quién es y de qué está hecha: de pragmatismo azul que hoy se pinta de guinda por conveniencia.
La pregunta es para Ana Lilia Rivera:
¿De qué lado está?
¿Se trata de defender los principios de Morena, de reconocer a los que caminaron calles, tocaron puertas y defendieron a AMLO cuando era delito defenderlo?
¿O se trata de abrirle la puerta grande a los verdugos de ayer?
Resulta grotesco y por demás revelador que mientras a los propios militantes de Morena se les ataca, se les denosta y se les trata de traidores en cada conferencia, a los adversarios históricos de López Obrador se les recibe con alfombra roja y lugar reservado.
Es el mundo al revés.
Primero fueron los supuestos 170 mil campesinos de la UCD. Ahora, la exsenadora panista anti-AMLO en primera fila.
¿Quien sigue? ¿El poblano Javier Lozano de asesor?
Al final, cada quien elige sus compañías. Y Ana Lilia ya eligió.
Y en política, dime con quién te sientas en primera fila y te diré a quién piensas traicionar.
Punto.





