En la opinión de J. Luis Ahuactzin
Esta semana que va a la mitad ha sido reveladora para Tlaxcala.
No por lo que se propone, sino por cómo se ataca.
Ana Lilia, la experredista que hoy quiere ser coordinadora por MORENA, no está haciendo campaña. Está haciendo algo mucho más peligroso: está construyendo un discurso de odio, de división, pero sobre todo, un discurso de agresión del pueblo contra el pueblo.
Y eso, en un estado tan pequeño y tan lastimado como Tlaxcala, nos convierte a todos en vulnerables.
El manual es viejo, aunque lo quieran vender como la nueva Historia.
El blanco de los riveristas de esta semana ha sido uno solo: Alfonso Sánchez García.
¿La razón? Tiene las cifras arriba en las encuestas oficiales de Morena. Va arriba. Y eso los enloqueció.
Alfonso no va peleando la primera posición. Ya la tiene. Ellos están desesperados por no perder la segunda o de plano irse a otro partido político como alternativa a su capricho.
Y cuando no hay propuesta, aparece el golpeteo: bots activados, perfiles creados ex profeso para denigrar, insultar, desinformar.
Un ejército digital que no debate, que difama. Que se escuda en la palabra «democracia» para justificar la calumnia, disfrazada de «la verdadera nueva Historia».
Es la misma vieja práctica del golpeteo anónimo, ahora con foto de perfil que pasó del PRI y PRD al guinda.
La realidad es que la senadora que tiene casi 8 años en el Senado, que no ha regresado a territorio más que para la foto, hoy quiere vender espejitos de democracia y legalidad.
Habla de que el pueblo decida, de que las bases manden, de que Tlaxcala ya despertó. Es el discurso exacto que la ciudadanía quiere escuchar, pero es solo eso: discurso.
Al final, su método es idéntico al del viejo PRI que tanto dice combatir: todo se decide en la cúpula nacional y eso los ha enloquecido.
Quiere sorprender y utilizar al pueblo tlaxcalteca, no representarlo.
Tlaxcala no necesita a alguien que divida a los morenistas entre buenos y malos, entre puros e impuros. No necesita a alguien que ponga a pelear al vecino contra el vecino por una candidatura.
Tlaxcala necesita a alguien que una. Y hoy, el discurso de Ana Lilia no une. Encona. Divide. Confronta.
Y convertir la aspiración política en una guerra de pueblo contra pueblo, eso sí es un peligro para Tlaxcala.





