En la opinión de J. Luis Ahuactzin
Como anillo al dedo le cayó la información de la detención del presidente Maduro de Venezuela y, según ella, también capitaliza el amago de Estados Unidos de invadir —por tierra— a México, para así aprovecharse promocionando su nombre e imagen disfrazada de «defensa de la soberanía», recorriendo comunidades del estado haciendo campaña.
La senadora, que ya estuvo 6 años en el poder detrás de una curul, y ahora va por el segundo año de otros 6 años más por su reelección, y la creadora internacional del metepantle, ¿por qué ahora que habrá elección para gobernador se desgarra las vestiduras por ser defensora de derechos?
Nada es casualidad y menos que promocione su nombre de manera protagonista, pues la realidad es que busca posicionar su nombre entre el electorado; según ella, así será famosa y encabezará las encuestas que definan la candidatura a la sucesión de Lorena Cuéllar Cisneros.
La señora oriunda de Calpulalpan incurre en una actitud de engañabobos y trata de menos de clasemedieros a la sociedad, pues ante sus mentiras, la población está bien informada y sabe de sus trampas y desinformación.
Ana Lilia muestra su desesperación; prefirió contratar a «especialistas» que la posicionen en las redes sociales, pero lo cierto es que su foto y su nombre, según, alzando la voz por cualquier ocurrencia que ya chole con ella, siendo una senadora.
Y dicho sea de paso, ¿por qué su presencia se encuentra más en Tlaxcala que en el Senado, espacio que ella arrebató por su capricho a reelegirse y quitó la aspiración política a jóvenes o mujeres que sí harían un mejor papel que ella?
TRASCENDIDOS
¿Será cierto que Ana Lilia fue a Palacio Nacional y le cerraron la puerta?
¿Será cierto que, de no ocurrir un cambio, este lunes será ungido presidente de la Mesa Directiva el morenista David de Razo?





