En la opinión de J. Luis Ahuactzin
La desesperación de Ana Lilia Rivera Rivera por su aspiración política, la gubernatura, ha comenzado a evidenciar su intolerancia a la crítica, como sus aires de grandeza que reflejan un síndrome narcisista.
Recientemente, medios de comunicación dieron cuenta de que, ante su poca aceptación, cayó en la altanería contra sus correligionarios, al llamarlos a la unidad y evitar la división, en plena referencia como la candidata del partido político.
Si bien no se puede negar que, al ser la única política que anda en plena campaña posicionando su nombre a costa del cargo de representación popular que le concedió el pueblo, del que ya tiene 7 años, por obviedad es la única que encabeza las encuestas.
Lo que la senadora esconde y no quiere que nadie sepa, según ella, es que coquetea con Movimiento Ciudadano, pero llegó tarde a la «repartición» , pues es Delifino Suárez Piedras quien será el abanderado, e incluso ella lo sabe.
La legisladora creadora del metepantle, que se desgarra las vestiduras por reiterar que es fundadora de MORENA, resulta que está aliada con varios grupos del PRI, aunque lo nieguen, y eso demuestra su desesperación.
La realidad que sí refleja es el panorama de que ningún partido político ganará por sí solo la gubernatura, sino con aliados y alianzas; lo de menos es a qué grupo pertenezcan, sino los intereses que representan.
TRASCENDIDOS
• ¿Será cierto que al hijo de los Erazo Rodríguez, Daniel, encarcelado por narcomenudeo, recientemente la justicia federal falló contra la Fiscalía General de Justicia del Estado, y ordenó reponer el procedimiento desde la audiencia inicial, pero sin que el MP modifique los medios probatorios presentados; resulta que con audios y videos, el burócrata sindicalizado mostrará su inocencia (…)?





