En la opinión de Israel Lara
El Segundo Aire.Agarrar el segundo aire es recuperar energías cuando uno ya parecía agotado. Ciertamente, esta definición se puede aplicar a todo, incluido la política electoral. Y es en estos tiempos de sucesión que vive el país, y por supuesto Tlaxcala, personajes que creíamos ya en el retiro surgen por diestra y siniestra, dando testimonio de ellos.
Por ejemplo, en Zacatelco, el ex presidente municipal, Felipe Sánchez Lima, en cada proceso electoral da muestras de que retoma su segundo aire, pero hasta el momento no ha pasado de la suspiración; en Apizaco, por ejemplo, el León rielero agarró “hartísimo aigre” tanto, que anda supermotivado con la candidatura al gobierno del estado; vaya, ejemplos hay por cientos, pero quisiera centrarme, estimada comunidad lectora, en el caso de un político en particular que daba muestras de que su plumaje le alcanzaba para ser verde donde sea y no ser solamente perico.
El que es buen perico donde sea es Verde. Sergio González Hernández, quien desde el partido Acción Nacional apareció en la política estatal al ser diputado local por este instituto político, secretario de estado en el gobierno panista de Héctor Ortiz, Diputado federal, precandidato a gobernador y finalmente presidente estatal de este partido. Todo esto en 12 años de servicio siendo figura estatal panista, lo fue del invierno de 2002 hasta ese otoño de 2014, tiempo en que concluyó su administración al frente de la dirigencia estatal de este partido.
Dos años después renunció a su militancia en el invierno de 2016, en diciembre, cuando ya había sido férreo impulsor de la candidatura perredista de Lorena Cuéllar, meses antes; con casi 60 años a cuestas, el político de Texoloc salió del escenario político durante un sexenio completo, dedicándose a sus actividades privadas y manteniendo una comunicación estrecha con la entonces senadora Lorena Cuéllar, lo que le llevó a ser partícipe de el segundo intento de Cuéllar Cisneros por gobernar el estado, historia que, como todos sabemos y vivimos, fue exitosa.
Por lo que sorpresa para pocos fue ver el nombre del ex panista encabezar el gabinete del nuevo gobierno, pues la transformación que se avistaba requería experiencia y lealtad, características que llevaron a Sergio González a ser secretario de gobierno a partir del inicio del gobierno transformador (triste y lamentable transformación, por cierto).
Esta segunda ocasión de González Hernández en los primeros planos de la política local también le dio el ánimo y fuerza para agarrar su segundo aire político y preparar el camino para el 2027, proyecto que pasaría previamente por la Aduana de 2024. En esa meta intermedia, la curul senatorial de Tlaxcala se convertía en punto de llegada y de partida; ser senador de la república significaba, entre otras cosas, recorrer el estado, ser conocido en todos los municipios, tener contacto permanente con las grandes ligas de la política nacional, los círculos de poder que controlan este partido y, por supuesto, ponerse en la antesala de la candidatura al gobierno del estado.
“El hombre propone, Dios dispone…”Un excelente plan, pero ya sabe usted, apreciable lectora, lector, que “EL HOMBRE PROPONE, DIOS DISPONE…” y, efectivamente, a Sergio se le apareció el diablo y le desbarató el plan; ya sabrá usted si la figura diabólica la encuadran en Alfonso Sánchez, en Álvarez Lima o en Lorena Cuéllar. El caso es que no salieron las cosas como estaban diseñadas; sin embargo, tal era la fuerza pulmonar que Sergio tenía en sí mismo, que este segundo airesote le dio fuerza para ser candidato a senador, claro, por otro partido, concretamente el Partido Verde, y, ya que andamos de dicharacheros, dado que “El que es buen perico donde sea es verde”, con todo lo relatado, más la promesa proverbial de que recibiría todas las garantías del equipo, es decir, que “La Jefa” lo apoyaría, el héroe de esta película se lanzó confiado, motivado, emocionado y más a esa aventura con la que siempre había soñado. Pero el sueño se enfrentó con la realidad y, en férrea batalla, en la que los recursos humanos, materiales, financieros, pero sobre todo comiciales no llegaron a su causa, el sueño se rompió, aterrizándolo en la realidad; empero, en medio de todo, al veterano y enverdecido político aún se le presentó la oportunidad de fortalecer su propia historia. El desenlace del 24 lo ubicó, junto con el alcalde Huamantla, como los actores políticos con mayor reconocimiento en el partido del tucán, aliado incondicional del régimen. Estuvo a punto de dirigirlo, casi lo logra, pero otra vez los que siempre le hicieron creer que son sus aliados lo abandonaron y, nuevamente, no alcanzó su objetivo.
Quizá tantos golpes políticos son los que desinflaron al otoñal político tlaxcalteca; esa gran reserva aérea que lo inundó de 2021 a 2024 se acabó ya, y por eso es que ya no aspira. Permítame comentarle que la figura y experiencia que Sergio González construyó a lo largo de estos casi 30 años le dan para encabezar en 2027 a cualquier partido en Tlaxcala, que por supuesto no sea Morena, dado que es el partido en el poder, y es muy claro que el régimen local tiene un plan A, que es mantener el poder en manos de ellos a través del presidente municipal de Tlaxcala, junto con un plan B, que es impedir a toda costa que la senadora Ana Lilia Rivera llegue al poder si resultase abanderada de Morena.
Esa posibilidad que identifica a González Hernández no se les da de una manera fácil a otros actores políticos; por ejemplo, el hijo del exgobernador Anaya no podría encabezar nada fuera de Morena, porque en cualquier lugar estaría destinado al fracaso, y es que, a pesar de todas las ventajas que le han dado desde el gobierno del estado, desde presidir la Capital del Estado, la creación de la asociación de alcaldes del estado, la presidencia estatal de Morena a través de su esposa, dinero a montones para obra pública, entre otras tantas cosas, el alcalde capitalino, simple y llanamente, no logró construir nada. Tan es así que, desde palacio de gobierno, han salido “los planes B”: “los hijos del pueblo”, o “los caballos negros” y hasta los ex cuñados, como alternativas por si fracasase el plan A, cosa que se ve cada día más posible.
En ese sentido, el autodenominado HDP, hijo del pueblo, portavoz del humanismo mexicano, después de auto destaparse al filtrar una grabación “no autorizada”, ha cosechado dos semanas de reacciones negativas que se suman a los negativos de imagen que ya trae a cuestas el secretario de educación, Homero Meneses.
Para muestra, un botón: Si acaso alguien de entre ustedes, comunidad lectora, asistió por error, casualidad o voluntad a la “fiestototota” en Contla, con motivo de la celebración del onomástico del hijo del pueblo (Homero Meneses), seguramente pudo notar cómo el exsecretario de gobierno en administraciones del PAN y de Morena recibió más salutaciones que el mismísimo homenajeado; en dichos saludos se notaba la familiaridad con la que te diriges a una persona conocida, en contraste con el festejado que, en cosas políticas, por más que se atribuya 3 décadas en estas lides, no trae el expertise que su actual coordinador (Sergio González) sí porta.
El Caballo Negro, por su parte, más allá de su experiencia hasta hoy exitosa en las urnas, no puede tener en una aventura fuera de Morena; está anclado a su partido por varias razones, sin duda, su identificación con el proyecto lorenista, su posición como reciente ex presidente estatal de Morena y porque su narrativa en territorio es totalmente sobre la cuarta transformación. Esos son factores que a Carlos Augusto Pérez le complicarían encabezar un proyecto que enfrentase al régimen.
Raymundo Vázquez Concha, en contraste, no podría encabezar nada fuera de Morena, sencillamente porque es un político poco serio, que es más famoso por sus fiestas y sus cantares que por su trayectoria o por su oratoria.
Mientras que Sergio González, sin nada que perder, puede encabezar al PV o al PT, o incluso ser figura de la oposición en el PAN, partido que a estas alturas tiene como su más seria propuesta a la diputada local y también esposa del dirigente estatal, Miriam Martínez; imagínese usted cómo están las cosas con los azules, o con diversas coaliciones que pudieran presentarse, por supuesto sin incluir a MC, que ya tiene muy claro su proyecto en la persona de Delfino Suárez.
¿Pero por qué afirmo esto, estimados lectores? Porque el ingeniero González, en 30 años, tiene más feeling, experiencia, simpatía y empatía que todos los previamente descritos, y no se me confunda, por supuesto que trae en su costal yerros políticos, polémicas, confrontación con sectores de la sociedad, es decir, su pasado azul, las manifestaciones de sindicatos y activistas cuando él estuvo al frente de la política interna, la ingobernabilidad en Xicohtzinco en el ayuntamiento 21-24, y qué sé yo, varias cosas más. Sin embargo, su balance es positivo, por lo que, para quien aquí escribe, no le es fácil comprender por qué se bajó del barco; solo pudiera pensar que se le acabó el aire, que además ya era el segundo, y quizá, a las 6 décadas de vida, encontrar un tercer aire ya no es tan fácil.
En fin, que si González Hernández, tal cual maratonista que ya agotó su segundo aire, sacase de sí el FUAAA y encontrase un tercer aire, no tengo duda que pondría en alerta a más de uno en esta aún joven carrera de la sucesión, pero tal parece que el ingeniero se quedó verde para la aspiración y, como buen perico, ya le encontró mayor ventaja el dar la garrita y repetir narrativas ajenas; pues que alguien le diga al hecho en Tlaxcala que le conviene más enterarse que Tlaxcala sí Existe. Por la simple y sencilla razón de que, en su grupo político, hay varios hombres que aspiran la candidatura, y le puede tocar a cualquiera; de hecho, Meneses está lejos de ser esa posibilidad; y, además, por razones paritarias, esto puede recaer en una mujer.
Y si fuera el caso, mis amigas y amigos, la única mujer con posibilidades reales en el equipo de la gobernadora no es otra que la joven Rodríguez Zamora.
Pero ya lo ahondaremos en otra entrega de crónicas del 27
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