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El alcalde Marcelino Ramos Montiel, convirtió la Presidencia en un búnker, contra un grupo de ciudadanos de su propio pueblo que buscaban ingresar a la sesión de Cabildo del jueves pasado.
Ciudadanos que solo querían ver cómo se toman las decisiones de su municipio, un presidente de comunidad y una regidora que les dio la cara, fueron recibidos con lo único que sabe dar esta administración: policías en la puerta.
No era un operativo contra criminales. Eran vecinos de Tzompantepec queriendo entrar a la sesión de Cabildo que por ley es pública.
Así lo marca el Artículo 36 de la Ley Municipal. Pública, no privada. No es concesión del alcalde.
“Chelino” mostró ignorancia, pero pese a ello, ordenó atrancar las puertas, poner a sus policías como cadeneros de antro y, al verse exhibido y encarado por una regidora que le exigió respetar la ley, hizo lo que hacen todos cuando se ven rebasados: suspendió la sesión y huyó.
-¿Motivo legal para cerrar la sesión? Ninguno.
-¿Votación del Cabildo para declararla privada? Tampoco.
Fue su capricho. Un capricho que viola el juramento que hizo bajo el Artículo 16: cumplir y hacer cumplir la ley.
Vecinos lo dicen claro: no es un error, es el sello de la casa. 2024-2027, el trienio donde disentir es delito y entrar al Cabildo es pedir permiso.
Hoy Tzompantepec no tiene Cabildo. Tiene un rey encerrado con policías en la puerta, mientras el pueblo se queda afuera, grabando la vergüenza.
Y en la Presidencia, silencio. Como siempre.





