17/08/2026 7:58 AM

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En política, las casualidades no existen; existen las señales

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En la opinión de Jessica Quintana

En la carrera rumbo a la gubernatura de Tlaxcala, lo que algunos intentan vender como una moneda en el aire, es en realidad un escenario donde los dados ya parecen estar cargados de un solo lado: el de Alfonso Sánchez García.


Mientras en los pasillos de la oposición y en los cuartos de guerra de sus adversarios internos se fabrican narrativas de incertidumbre, la realidad política nacional dicta otra sentencia.

Las señales enviadas desde el centro del país no son sutiles; son directas y llevan el sello de la máxima autoridad.


Apenas este miércoles, el mensaje fue contundente. Que la Presidenta de la República le haya otorgado un espacio en su conferencia «mañanera» a través de un enlace a distancia no es un gesto administrativo de rutina; es una validación pública de su gestión y peso político.

En la liturgia de la Cuarta Transformación, el tiempo en pantalla al lado de la titular del Ejecutivo federal es el termómetro más preciso de quién cuenta con la confianza del «segundo piso» del movimiento.
Este espaldarazo no es un hecho aislado.

Basta recordar la reciente visita de Claudia Sheinbaum a tierras tlaxcaltecas, donde la logística y el protocolo no dejaron lugar a dudas: Alfonso Sánchez García fue ubicado en la primera fila, en un sitio preferencial que marcaba una distancia jerárquica clara frente a cualquier otro aspirante.

Si a esto le sumamos la fluida y saludable relación que mantiene con la actual dirigencia nacional de Morena, el rompecabezas se completa solo.
Ante este avance sólido, ha surgido la previsible estrategia del miedo.

Los adversarios, hoy desesperados al ver que sus cartas no alcanzan el mismo peso, han intentado levantar una cortina de humo con el rumor de que Alfonso «se bajó» de la contienda.

Nada más alejado de la realidad. Ese discurso no es más que el último recurso de quienes ven cómo sus posibilidades se desvanecen ante una estructura que ya tomó una decisión.


Alfonso Sánchez García no solo sigue en la carrera, sino que hoy se percibe más fuerte que nunca. Las señales están ahí para quien las quiera leer: el respaldo federal es total, la cercanía con el mando del partido es innegable y el respaldo en territorio es visible. Lo demás, es simple ruido de quienes ya se saben fuera de la jugada.

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