En la opinión de J. Luis Ahuactzin
La intolerancia a la crítica y su soberbia como «legisladora» hicieron desplomar no solo su imagen, sino que también su popularidad entre los tlaxcatecas, en su aspiración política.
La más reciente encuesta de la empresa CE Research reveló que Ana Lilia está en plena picada de imagen, al registrarse en el mes de febrero un 32.5 por ciento de aprobación, cuando en 2025 tenía una aprobación de 48.8 puntos.
Ana Lilia recibió un duro descalabro de 16.3 puntos porcentuales en su imagen, pero era de esperarse, ante su soberbia y yerros cometidos contra medios de comunicación y críticos.
Si bien la experredista mostró su intolerancia a los cuestionamientos de su representación popular de la que goza 7 años como senadora, su pifia de confundir la geografía de los países, como Taiwán ser parte de México, le cobraron la factura.
De esos hechos ocurridos en enero de este año, el resultado ya fue cosechado por ella misma y que, a la fecha, lejos de ofrecer una disculpa por llamar «estúpido» al que le cuestiona, prefirió esconderse, ya no dar la cara en los medios de comunicación, ni mucho menos que estén presentes medios de comunicación en su campaña política.
La crisis que ella misma vive, como en su búnker, la orilló a mantenerse fuera de reflectores mediáticos, y ha adoptado solo por boletinar sus encuentros simulados y truequeados, pues ya son desangelados y hasta aburridos, pues se cuelga de todo y menos de su «trabajo» legislativo porque ya sabe que eso no vende.
De seguir con esa baja en la encuesta, en breve estará fuera de la carrera política y su aspiración quedará en un sueño guajiro.
TRASCENDIDOS
¿Será cierto que el tercero en discordia a la gubernatura por Morena ya está operando de forma sigilosa entre grupos políticos de Tlaxcala? ¿Se llama Óscar Flores?





