Foto: Ariadna Montiel, dirigente nacional de Morena.
• En política, cuando los resultados no terminan de llegar, también aparecen las prisas por construir certezas.
Por J. Luis Ahuactzin
En Tlaxcala, una publicación de «Latinus» comenzó a circular como si confirmara una definición que Morena todavía no ha anunciado formalmente.
El detalle es que el proceso interno no se resuelve mediante una mesa de consenso entre aspirantes. La dirigencia nacional se basa en los resultados de las encuestas y en los criterios establecidos en la convocatoria.
Por eso, hablar de reuniones para desconocer resultados o de una supuesta cancelación del proceso es, cuando menos, una interpretación que no corresponde con el mecanismo anunciado por Morena.
Y aquí surge la pregunta política: ¿Quién necesita adelantar un resultado antes de que Morena lo haga oficial?
Para algunos, puede ser simplemente una lectura periodística. Para otros, puede parecer una estrategia de presión ante la incertidumbre. Incluso podría interpretarse como una señal de desesperación de quienes necesitan instalar desde ahora una narrativa favorable.
Porque si el resultado está claro, no debería ser necesario que lo anuncien terceros.
Morena tendrá la última palabra. Y cuando llegue el momento, no será «Latinus» quien nombre al coordinador, sino la dirigencia nacional, conforme a sus reglas y a los resultados de su proceso interno.





