- Se acabó el juego democrático… al menos por hoy.
Por J. Luis Ahuactzin
La elección de presidente de comunidad en San Miguel del Milagro, Natívitas, esta mañana de martes fue cancelada de emergencia luego de que el pueblo decidiera resolver sus diferencias a gritos, empujones y conatos de violencia.
Y es que aquí no se elige cualquier cosa. Las presidencias de comunidad son el primer escalón del poder: manejan obra, gestionan servicios, bajan lana y representan al pueblo ante el alcalde. Por eso arde. Y por eso hoy tronó.
Los ánimos se calentaron durante la jornada hasta que la situación se salió de control. La elección no se suspendió: ya se pudrió. Y cuando la gobernabilidad revienta, llega el de siempre: el tolete.
Al lugar tuvo que entrar la Policía Estatal con el grupo de antimotines. Escudos arriba, operativo en marcha y la orden clara: enfriar el pleito antes de que corriera sangre.
El ITE, que organiza y valida estas elecciones, y la CEDH, que iba de observadora, aplicaron la retirada estratégica.
Cuando el árbitro y el notario se van, es porque ya no hay partido que arbitrar.
Al momento, San Miguel del Milagro se queda sin elección y sin autoridad electa. El pueblo quiso votar y terminó custodiado. Quiso democracia y le mandaron granaderos.
El ITE guarda silencio. No hay fecha de reposición, no hay explicación oficial y no hay culpables.
Sólo hay un pueblo encabronado, una urna cerrada a la fuerza y la certeza de que, en Natívitas, la política se sigue arreglando a madrazos.
Mientras tanto, la silla de presidente de comunidad sigue vacía. Y eso, en Tlaxcala, cuesta servicios, cuesta obra y cuesta ingobernabilidad.
La democracia se suspende por disturbios. Otra vez. En desarrollo…





