• En receso, sin trabajo y con puro repost de la Presidenta, ya negociaría en lo oscurito con MC porque en Morena la rebasaron.
En la opinión de J. Luis Ahuactzin
Ana Lilia se puso en modo “brazos caídos” y ni lo disimula. Publica poco, publica mal y publica tarde. Con razón: no trabaja.
Está en receso y se le nota. Sin el Senado para colgarse, sin reflectores prestados, sin discurso propio.
Su «time line» es un mural ajeno: puro repost de la Presidenta, como alumna que no hizo la tarea y copia a la de enfrente.
El discurso ya ni se entiende. Raro, hueco, sin punch. Habla mucho, pero no dice nada. Pero ojo con el boletín del jueves pasado.
Ahí soltó la sopa sin querer: ya huele a acuerdos con Movimiento Ciudadano. Sabe que en Morena tocó techo. La rebasaron. La dejaron atrás. Ya no la pelan ni en su bancada.
El tema es que ella se niega a darse por vencida. Terquedad de ahogada. Y mientras se aferra, el que paga los platos rotos es su equipo.
Un equipo desgastado, desanimado, viendo cómo el barco se hunde y la capitana sigue diciendo que va a buen puerto. Ana Lilia ya no opera, solo simula.
Ya no construye, solo estorba. Ya no suma, solo resta. Y lo peor: ni ella se la cree. Pero ahí sigue, posteando fotos ajenas y discursos raros, esperando un milagro naranja que la rescate del olvido guinda.
Lástima. Porque cuando el jefe no jala, la tropa se cansa. Y esta tropa ya está tirando la toalla.





