Por J. Luis Ahuactzin
Es la fecha que recuerda a los Mártires de Chicago, las huelgas, los muertos por exigir jornada de 8 horas y condiciones dignas.
Un día nacido del conflicto, de la exigencia, del grito en la calle y del reconocimiento de los derechos laborales, que este viernes sonó más a sumisión y complacencia del SNTE.
Este viernes desde la capital del estado los mensajes oficiales suenan a postal: reconocimiento, aplausos, unidad, diálogo, vestimentas de botargas; palabras que no incomodan, que no comprometen, que no reclaman sus derechos laborales.
No hay pliego, no hay demanda, no hay recordatorio de lo que falta. Solo felicitaciones.
Y así, el 1 de mayo se convierte en una fecha más del calendario… en lugar de seguir siendo una trinchera.





