•Pero también es momento de decirlo sin rodeos: los exhortos no son suficientes cuando la ley se desacata.
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Hoy en Tlaxcala existe un caso concreto, grave y vigente: se dictaron medidas cautelares desde el 8 de abril por el Tribunal Electoral de Tlaxcala (TET) para la reinstalación de la síndica Chantal Cortés Díaz… y no se han cumplido.
Ese desacato no solo representa una falta administrativa, representa una agresión directa al Estado de derecho y una forma clara de violencia política de género.
Desde esta tribuna lo decimos con firmeza:
¿De qué sirve exhortar, si las autoridades no obedecen?
¿De qué sirve la ley, si se ignora?
Reconocemos que el Congreso respalde el que acemos la voz, pero hoy la responsabilidad recae en las autoridades: cumplir, hacer cumplir y dejar de normalizar la violencia contra las mujeres en el ejercicio del poder.
Y desde la oposición también lo decimos claro: no vamos a ser cómplices del silencio ni de la simulación.
El Partido de la Revolución Democrática en Tlaxcala ya ha tomado una postura firme y congruente: a los violentadores se les cierran las puertas.
Así se demostró con el caso del alcalde de Ayometla, David Cortés Cuchillo, a quien la dirigencia estatal del PRD, ha dejado sin posibilidad de ser postulado a ningún cargo de elección popular rumbo a 2027, tras incurrir en actos de violencia política de género y desacatar una resolución del Tribunal Electoral.
Porque en el PRD lo tenemos claro: no basta con decir que se defiende a las mujeres, hay que demostrarlo con decisiones políticas firmes.
Quien violenta derechos, quien desacata la ley, quien utiliza el poder para excluir, no tiene cabida en un proyecto democrático.
Hoy el mensaje es directo:
la violencia política no puede seguir siendo tolerada, ni minimizada, ni negociada.
Porque mientras una mujer sea obstaculizada en el ejercicio de su cargo, la democracia sigue incompleta.
Y porque los exhortos, por sí solos, nunca serán suficientes…
si las autoridades no tienen la voluntad de erradicar la violencia y dejar de normalizarla.
Hoy no basta con exhortar.
Hoy toca actuar.





