En la opinión de J. Luis Ahuactzin
Las vacaciones de Semana Santa no solo marearon al secretario de Educación, Homero Meneses, sino que lo hicieron enloquecer y chaquetear en su posición política, al publicar en su red social de Facebook que ya planea un proyecto denominado el segundo piso de la transformación para Tlaxcala.
El funcionario del gobierno lorenista aprovechó un supuesto sondeo sobre temas públicos y fue ahí que el funcionario soltó una frase que levantó cejas: sugirió que Morena en Tlaxcala podría tener coordinadora, lo que contradice abiertamente la línea de su jefa, de quien le da de comer y lo hizo secretario de Educación, quien está inclinada por un coordinador.
Pero su iniciativa que le fue iluminada durante el periodo religioso no quedó ahí: Homerito se puso el traje de «estratega» y publicó que ya trabajan en el «segundo piso» del proyecto estatal, el cual «presentarán a quien resulte electo o electa para la coordinación (…)».
El caso es que, en su peculiar y chaquetero ejercicio, incluyó cuestionamientos que nada tienen que ver con su despacho educativo y la función pública, exhibiendo su ambición para seguir chupando del erario cual rapiña camaleónica política.
Las interrogantes caen por su propio peso:
• ¿Actúa por orden superior o por cuenta propia?
• ¿Estará enterada la gobernadora de que su secretario anda sembrando confusión y coqueteando con la idea de una mujer al frente?
• ¿Quién le dio el título de ideólogo oficial del movimiento?






