En la opinión de J. Luis Ahuactzin
Ana Lilia Rivera, por más que use su cantaleta de que será gobernadora de Tlaxcala, no figura en planes de la sucesión ni en 2027 y menos en la del 2030.
En Tlaxcala, esta semana que está a punto de concluir, surgió la representación de la Asociación Política Nacional «Que siga la Democracia», un brazo ciudadano de la Cuarta Transformación, y la senadora no perfila en los cuadros impulsores.
Si su versión es que ya es la gobernadora, según ella y su Rubrum, ¿por qué ninguna agrupación política la respalda, ni mucho menos ha salido a darle el respaldo?
… Se tendrá que ir a Taiwán por necia.
El mensaje nacional y local es claro: ella sabe que no llegará ni a la candidatura y mucho menos será gobierno por cualquier partido que sea; la realidad es que llegó tarde.
Respecto de la Agrupación Política, esta surgiría con el aval de Palacio Nacional para impulsar a Omar García Harfuch, el actual secretario de Seguridad y Protección Ciudadana del gobierno de México.
De ahí que se autonombre «brazo ciudadano»; es decir, una extensión de Morena para reforzar la aspiración presidencial, bajo el mando de Edgar Francisco Garza Ancira, esposo de la entonces vicecoordinadora de San Lázaro, Gabriela Jiménez; además consejero nacional y estatal de Morena.
Dicha representación ya comenzó sus trabajos para organizar asambleas y registros de militancia a través de la aplicación del INE, cuyo fin es promover la aspiración de Harfuch, quien gozaría de simpatía y respaldo político.
TRASCENDIDOS
¿Será cierto que en el Tribunal Electoral de Tlaxcala, se cree la reina del lugar, goza no solo de alto sueldo, prestaciones y horarios laborales, que no representan ni austeridad ni racionalidad presupuestarias, sino bonanza y dispendio?





