La diputada local, Laura Yamili Flores Lozano, al fijar su posicionamiento de reconocimiento a la labor docente, aseguró que el Estado no debe minimizarlo como «piezas desechables», sino dignificar su labor dentro de las aulas.
La diputada señaló que «Los maestros y las maestras siempre se distinguen por tener una vocación de enseñanza, al ser su objetivo lograr que a quienes enseñan, a la niñez, a los adolescentes y a los universitarios, no solo comprendanq los conocimientos científicos y prácticos, sino que también tengan y asuman la convicción de que al superar su ignorancia, apliquen dichos conocimientos en beneficio de la sociedad, del pueblo -como diría Vasconcelos_-, pero además, con un sentido humanista, fraternal, paternal y con el uso de la razón que distingue a las mujeres y a los hombres (…).
En el marco del «Día del Maestro», es un día de «celebración, de agradecimiento sincero, pero también un recordatorio ineludible de todo lo que aún nos falta como sociedad para honrar verdaderamente la labor docente.
A las maestras y maestros les decimos que son el pilar de la sociedad, que sin ellos no habría médicos, ingenieros, artistas ni gobernantes.
Les aplaudimos en los discursos, les agradecemos en redes sociales… pero al final del día, cuando se apagan las cámaras y se vacían los auditorios, regresan a una realidad que pocos se atreven a mirar de frente.
¿Qué merecen nuestras maestras y maestros?
Merecen respeto, pero no el respeto de palabra, sino el que se demuestra con acciones.
Respeto es que si el Estado les promete salud, no tengan que pasar meses rogando por un medicamento, ni endeudarse para atender a sus hijos.
Porque cuando su voz se quiebra en el aula, no es solo por el cansancio, sino por la impotencia. Porque no pueden fallar… aunque el sistema sí les falle a ellos.
Merecen dignidad.
Porque el canal que debería escucharlos se ha convertido en un muro. Porque reciben más excusas que soluciones, más puertas cerradas que respuestas. Porque nadie debería escuchar tras horas de espera: “Vuelva después, maestra, aún no hay respuesta”.
Merecen justicia.
Con representantes que no se conviertan en cómplices del abandono. que quienes juraron representarlos no los entreguen sin siquiera exigir lo mínimo, porque Un sindicato que calla ante el dolor de sus bases ha olvidado a quién le debe su existencia.
Merecen condiciones reales para enseñar.
Porque no se puede formar una nación con maestras y maestros cansados, enfermos, endeudados, desilusionados.
No se puede hablar de transformación si quienes deben construirla desde el aula son tratados como piezas desechables.
Hoy, desde esta tribuna, y con el orgullo de haber sido maestra frente a grupo, levanto la voz por
quienes educan sin descanso:
Exigimos para las y los maestros tlaxcaltecas:
Una vida digna.
Un sistema que funcione.
Un respaldo verdadero.
Y una sociedad que entienda que si el maestro cae, también caerá todo lo que pretendemos
construir.
Gracias, maestras y maestros, por seguir de pie, incluso cuando el mundo insiste en darles
la espalda.
Gracias por enseñarnos, incluso en medio del abandono.
Mi reconocimiento y respeto, hoy y siempre.
Cito nuevamente a José Vasconcelos, con una frase pensada por él, que no solo es el lema de la Universidad Nacional, sino que refleja el sentido de racionalidad y de servicio a la sociedad que todo sistema educativo debe tener, que todo maestro y maestra han tenido y tienen, desde el maestro aislado anterior a la Revolución, hasta el maestro rural y las y los maestros actuales que han acrecentado su sentido de vocación y de responsabilidad para con su alumnado y para con la sociedad: “Por mi raza hablará el espíritu”.
A más de 100 años de haberse establecido el Día del Maestro y la Maestra, debemos responder y corresponder al sacrificio solidario y desinteresado de sus vidas que al enseñar dejan en las aulas, solo para ver crecer a una niñez que aprende a leer y a escribir, para ver cómo la y el adolescente empiezan a comprender la vida, para ver cómo el adulto joven.
¡Mis felicitaciones, hoy y siempre, a las maestros y maestros en su Día, por su labor solidaria en favor de su alumnado, de su raza, de su pueblo!
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